Lo que me llevé del Congreso SINUG 2025: ciencia, equipo y mucha ilusión

¿Sabes qué tienen en común la ciencia, el suelo pélvico y la ilusión?
Que todas estuvieron en el Congreso SINUG 2025.
La semana pasada viajé a Vigo. Podría decirte que fue “por trabajo” y dejarlo ahí. Pero estaría mintiendo a medias. Porque fue mucho más que eso.
Fue un recordatorio de por qué elegí esta profesión.
Y de todo lo que se mueve —por dentro y por fuera— cuando trabajas con un equipo que cree en lo que hace.
Fui en representación de Uros Associats, el equipo al que pertenezco y que cada día comparte conmigo consultas, decisiones, tratamientos y también silencios.
Juntos presentamos un trabajo clínico fruto de muchas horas de investigación, revisión de casos, debates entre cafés fríos y madrugones silenciosos.
¿El resultado? Finalistas entre decenas de trabajos llegados de toda Iberoamérica.
Una alegría inmensa. De esas que no se gritan, pero se notan en la mirada de tu compañero cuando bajáis del estrado.
Pero no viajé sola. Vino con nosotros una de nuestras enfermeras, que presentó otro proyecto con la misma dedicación y precisión.
Y la verdad: me emocionó profundamente.
Verla allí, firme frente a decenas de profesionales, compartiendo su trabajo con una mezcla de humildad y orgullo… eso no se enseña en la universidad.
Eso se construye en los pasillos de consulta, en el día a día.
El congreso fue exigente. Charlas, mesas redondas, sesiones clínicas, novedades tecnológicas, preguntas, respuestas y nuevas preguntas que nadie había hecho aún.
Pero lo que me quedó grabado no estaba en el programa oficial.
La medicina que emociona también se investiga.
Atender bien en consulta es la base, claro. Escuchar, tratar, acompañar.
Pero eso no basta. No en 2025. No con los retos que enfrentamos hoy en urología funcional femenina.
También hay que hacerse preguntas incómodas.
Cuestionar lo que hacemos, buscar nuevas soluciones, revisar lo que creemos saber.
Aprender de lo que funciona en otros equipos. Compartir lo que descubrimos con el nuestro.
Y sobre todo: no perder nunca la motivación para mejorar.
Porque cuando investigamos, también estamos cuidando.
No solo buscamos datos. Buscamos respuestas para las pacientes reales que nos esperan al volver a Barcelona.
Volví agotada. Pero con el corazón lleno.
Orgullosa de mi equipo.
De lo que llevamos a ese congreso y de cómo lo defendimos.
Orgullosa de ver que la medicina bien hecha no se queda en el despacho: también sube a escenarios, cruza ciudades y conecta con otras miradas.
Y sobre todo, orgullosa de saber que estamos comprometidos no solo con el presente de nuestras pacientes, sino con su futuro.
Gracias a quienes hacen posible estos espacios.
A quienes creen que compartir conocimiento también es una forma de sanar.
Gracias al equipo de Uros Associats, por el rigor, por la risa entre sesiones, por el apoyo silencioso.
Y gracias, de corazón, a cada persona que confía en nosotros para cuidar algo tan íntimo como su salud urinaria.
Seguimos.
Aprendiendo. Compartiendo. Cuidando.
Con ciencia. Con alma. Con ganas.

